07 April, 2009

De mi plancha y yo. O planchazo. O planchada.

Nunca jamás había creído que le podría dedicar un post a una plancha. O que pudiera sorprenderme buscando fotos de planchas en el Google. Y mucho menos encontrar una imagen de una plancha que me sorprendiera.

Y aquí estoy. Desconcertada. Sorprendida. Y ¿por qué no?, puteada. Hace algo más de un mes, un viernes, cuando volví a casa vi que me habían entrado a robar. Dado los tiempos que corren, eso no tendría nada de especial si no fuera por que en casa estaba mi querida perra que pesa más de 40 kilos. El "botín" que se llevaron en el mercado negro o en e-bay no creo que llegue ni a los 1000€ y sin embargo para mi tenía un valor considerable ya que, entre otras cosas, incluía mis cajitas con fotos y recuerdos de mi madre. Aparte de eso, la verdad, da mal rollo entrar en tu casa y encontrar todo, absolutamente todo, revuelto. El caco hasta vació la bolsa del gimnasio (que,por cierto, llevaba meses preparada esperando el día que me apeteciera ir) para llevarse la bolsa.

A todo esto, como sigo con mi racha de buena suerte, a la semana siguiente me despidieron del trabajo y por tanto hace bastantes días que no he necesitado planchar ya que vivo en tejanos, camisetas y jerseys. Nada de camisas o ropita de trabajo. Últimamente solo cojo la tabla de planchar para ponerla en el sofá cuando salgo y la perra se queda en casa ("vigilando"), para que no se suba al sofá (si es cutre ya lo se, pero peor son los pelos en el sofá). Pero mira por donde hoy me ha dado un "rampell" y he decidido acabar con la pila de ropa que llevaba semanas esperando tras una puerta cerrada. Pues bien, la plancha no aparece. No está en esta casa y dudo mucho que la haya olvidado en algún sitio, por que si ya me cuesta acordarme del paraguas cuando llueve, dudo mucho que me haya metido la plancha en el bolso. Y es difícil hacerlo por despiste, por que hablamos de una plancha.

La única conclusión posible es que se la llevara el caco, y estoy flipando: me han robado una plancha.

plancha

Hace unos meses me robaron unos patines del coche, aquello me jodió bastante por que yo los utilizaba a menudo, me eran cómodos y me gustaban, creo que se puede decir que les tenía algo de cariño. Con la plancha no es lo mismo, y me pregunto por que. Planchar no me gusta nada, lo odio, pero sin embargo, una fetichista como yo podría valorar todos los ratos que he compartido con esa plancha. Junto con el exprimidor y la tostadora, ha compartido mi independencia desde el día uno, pocas otras cosas me han acompañado en mis mudanzas y han estado tan presentes en mi vida cotidiana durante estos...¿cuántos años? Y sin embargo ni pizca de cariño, tan solo un poco de rabia por que hoy, que iba a planchar, resulta que no la encuentro. Me siento algo culpable por no valorar que la plancha ha estado siempre ahí, sobretodo en momento especiales que requerían un atuendo especialmente planchado: citas, fiestas, entrevistas de trabajo. Tengo una marca en la cintura de un día que estaba planchando un vestido para una cena con alguien interesante, me acerqué demasiado a la tabla y chas, me quemé. La marca casi no se ve, pero yo se que está ahí y que es el recuerdo de una gran noche, y sin embargo nunca le he dado a la plancha el mérito que le corresponde y que si le doy, por ejemplo, al Somontano que nos bebimos. Y ahora que no está aquí, me ha dado por recordar este y otros momentos y...si...parece que la plancha debería tener cierto valor sentimental pero no consigo verlo. Que no. Que la plancha ni fú ni fá.

Y sigo sin entender cómo un caco se lleva encima una plancha de más de 10 años, con la puncha torcida (que le enganchará la ropa si no va con cuidado), con lo que pesa y lo poco que vale.

Y después de este post acerca de una plancha, me veo obligada a plantearme seriamente la continuidad del blog.Ough.

28 March, 2009

ORIGAMI??

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21 March, 2009

FEM MANUALS!

Tuve un profesor de Historia del Arte que nos animaba a ir al Museo del Prado, saltar el cordón y acariciar los cuadros, besarlos, escupirlos...sin duda exageraba y tan solo cuestionaba ese aire monacal de los museos. Un cuadro es un cuadro, no una reliquía sacra ante la que arrodillarse. Criticaba el planteamiento de las clases de Plástica y Manuales, la obsesión por enseñar a los niños a pintar de una determinada manera: los cielos azules, las proporciones, la perspectiva, a no salirse de la raya al pintar... Supongo que todo eso es importante, pero sin duda limita la creatividad y la expresividad de los niños. Por eso me ha sorprendido mucho el blog de una amiguita del cole, toda una artista que está haciendo un gran trabajo con sus alumnos niños saliendose de la carrincloneria de las Clases de Manuales. En serio que me están dando ganas de seguir sus clases via blog. Darle un vistazo y si ponéis algún comentario, a los artistas les hará mucha ilusión! Linko el blog en catalán pero hay una versión en castellano y muchas fotos en el flick. Fem Manuals!

11 March, 2009

4 MILLONES

Llevábamos meses trabajando. Todo estaba preparado. Había empezado poco después del verano cuando las previsiones empezaron a mencionar la cifra de los cuatro millones de parados. Se calculaba que eso sería después del verano siguiente. Buscamos la forma de utilizar ese dato dándole un toque humorístico. Era inverosímil pensar que podríamos mantener la atención de los espectadores durante todo un año, solo dándole vueltas a la crisis con malas noticias y la pesadez de los datos y las cifras. Le dimos vueltas y vueltas y al final tuve una idea. Posiblemente la idea de mi vida. En seguida interesó a todos. Incluso recibí un mail del director de la cadena felicitándome por mi creatividad. Me nombraron líder del proyecto y me asignaron un equipo y un presupuesto espectacular. Era mi gran oportunidad. Conseguimos todos los permisos y la colaboración de las instituciones. La prensa escrita se interesó por el proyecto, a esas alturas todos los periodistas necesitaban un tono más positivo. Los analistas escribieron artículos destacando como siempre había gente imaginativa con capacidad de sacar provecho de la crisis. Se había creado un clima de gran expectación. Los programas de corazón de la cadena metían su cuña ávidos de recibir un nuevo personaje con el que llenar horas y horas de cotilleos y falsas revelaciones. Todo el mundo esperaba el día D.

Y el día D llegó. Habíamos desplegado una cobertura digna de elecciones generales. Todas las oficinas de empleo estaban cubiertas con un cámara y un reportero. En las de las zonas especialmente azotadas por el desempleo había además periodistas de otros medios. La Seguridad Social hacía días que nos había dado un acceso restringido a su sistema de forma que seguíamos al minuto la evolución del paro, que seguía aumentando al ritmo de 5.000 personas al día. Durante toda la semana la cadena había puesto un rótulo en todos sus programas con la cantidad de parados del momento: 3.980.000, 3.987.867…Los funcionarios del INEM colaboraban desinteresadamente y cada oficina había preparado su show especial tratando de ser la afortunada. Y por fin el día D. Iba a ser un premio madrugador, el día anterior se había cerrado con 3.998.350, así que esperábamos tener al afortunado poco después que abrieran las oficinas. La empresa había puesto a nuestra disposición un avión privado de forma que en un par de horas pudiéramos estar en la provincia qua acogiera el parado 4 millones y entregarle el premio, un subsidio vitalicio de 3.000€ mensuales, entrevistarle en la puerta de la oficina y rápido meterlo en el avión, para llevarle a los estudios, y empezar así con la ronda de programas habituales para los participantes de cualquier reality-show, mientras los reporteros de calle entrevistarían a sus vecinos, sus familiares, ex -compañeros de trabajo etc. en busca de episodios escabrosos de su vida.

A las 10.25 recibí la llamada: -lo tenemos.

Nos pusimos en marcha, la oficina estaba en la ciudad así que en 10 minutos en coche estaríamos allí. Una lástima, por que lo del avión privado le daba espectacularidad, pero así nuestra gente pudo convencer a la funcionaria de que fuera 10 minutos a tomar un café antes de acabar los trámites, que, después de todo, él no tenía prisa que estaba parado y que así llegábamos nosotros.

Llegamos a la oficina que estaba en un barrio obrero y por tanto muy afectada por el paro. Ante la puerta se agregaba una pequeña multitud entre parados, curiosos y algún que otro periodista. Entramos en la oficina. Salió la oficial a recibirme con cara de “yo se lo que hay que hacer” y me dijo: -vamos a decirle que repita la entrada y así lo filmáis. El 4 millones estaba sentado en una silla de plástico mirando al suelo. La oficiala me guiñó un ojo. –“no sabe nada” y se le escapó una risita. –“verás lo que hemos preparado”. Se dirigió al señor y le dijo: -“¿podría ud salir y volver a entrar que estamos probando las cámaras de seguridad?” El señor levantó la vista, pareció extrañado de que se lo dijeran a él con todo el follón que tenía alrededor pero no dijo nada y salió a la calle. Nos pusimos en marcha y empezamos a filmar antes de que el entrara. Aquello fue espectacular, tal como entraba toda la gente estalló en vítores y aplausos, Los funcionarios sacaron de debajo de sus mesas toneladas de confeti y serpentinas, de algún sitio apareció un coro rociero y alguien sacó botellas de champán. Espectacular. Habían llegado decenas de unidades móviles de radio y de televisión y la pequeña multitud creció tanto que la policía tuvo que cortar la calle. Alguien lanzó el rumor de que el Ministro de Trabajo estaba de camino, pero la verdad es que nadie lo vio. Pasados unos minutos todo se había serenado lo bastante como para hacerle las primeras preguntas y convertirle ya en un personaje.

-¿Cómo se llama Usted Caballero?

-José López

-¿Y sabe Vd. que es el parado numero 4 millones?

-Pues no-sin ningún entusiasmo

-¿y tampoco sabrá entonces que acaba de ganar un subsidio vitalicio de 3.000€?

-Pues no.-sin ningún entusiasmo

-Bueno José, -no tuve más que resignarme y cortar- sin duda está demasiado nervioso y cohibido por las cámaras como para reaccionar, acompáñenos al plató y allí seguiremos la entrevista. Y a ustedes, queridos espectadores, también les esperamos para acabar de conocer a este nuevo protagonista.

El tal José era el personaje más anónimo que nos podía haber tocado, no había por dónde cogerlo, le preguntábamos por su infancia, nada, familia de 5 hermanos, él el mediano, educado en una meticulosa rutina sin episodios interesantes, estudiante regular, adolescente aburrido. Adulto básicamente soso, trabajando en un Call Center . Sin vicios, asiduo a un restaurante de menús baratos, sin posicionamiento político, alejado de fanatismos deportivos…Le preguntamos absolutamente por todo, que le gustaba para comer, como eran sus amigos, si se había peleado con algún vecino, si tenía alguna ex enfadada. Nada, no conseguimos ningún dato interesante, ni siquiera algún dato que lo identificara. Llegamos a preguntarle si tenía alguna alergia seria para provocarla y al menos tener algún titular tipo ”el parado 4 millones hospitalizado por un ataque de asma” pero nada de nada, no había por donde sacar suco. Y para más inri cuando le preguntamos que iba a hacer con ese sueldo, nos dice, “yo es que gasto muy poco, lo ahorraré para la jubilación, para pagarme una residencia”. Ni un viaje, ni un capricho, ni una afición curiosa, nada de nada. Total, nadie lo quería entrevistar, no lo invitaron a los programas que se habían previsto. Fue el mayor fracaso de la cadena en mucho tiempo y yo era la que había presentado el proyecto, así que, según la política de la emisora, la culpable era yo. Y aquí estoy. En la cola del paro. Me va a tocar ya, creo que van por el número 4.001.002, así que a lo mejor tengo suerte y me toca un capicúa..

15 January, 2009

VUELVO...A HABLAR DE TRABAJO, SI, ...PERO...

El año pasado pasé un montón de meses buscando trabajo, no voy a entrar en detalles ya que para eso solo hace falta buscar "el gran lerdo" en google y aparece mi blog (hay que poner comillas, eso si) con un seguimiento practicamente diario de mi (peculiar) ya penúltima experiencia laboral, y ahora que vuelvo, voy y vuelvo con otra entrada de trabajo. Y no será que no tengo entradas pendientes, entre ellas una que le debo a mi amigo Antiheroe , pero es que...no me puedo aguantar, ¡el trabajo de mi vida existe! He nacido para este trabajo, lo he sabido siempre, ahí están esas entradas desesperadas repletas de ansiedad turquesa como mono o volver o con finales lejanos como AMEN o innumerables menciones dispersas por entradas que hablan de cualquier cosa
No, no, el trabajo de mi vida no es una cosa glamurosa como ser top model bajita o mujer de futbolista buenorro y forrado de pasta, ni astronauta, ni marquesa, ni escritora de éxito que va a fiestas, ni ninguna de esas cosas. Es un trabajo mucho más simple y menos cool. Se trata de ser guardiana de finca. O portera.
Tiene algunos inconvenientes, me queda algo lejos de casa y es un contrato de 6 meses, de hecho no hace tanto descartaba ofertas por temporales o por lejanas en Infojobs. Pero es que, ahora, tengo una intuición. Y es que hace unos días, en plena ola de frío, me compré un pareo (superrebajado claro). Mis amigas me miraron raro: "a ver, ¿qué haces comprándote un pareo en unas rebajas de enero, precisamente este año que bate records de frío?. Mira por dónde yo, que soy calurosa de mena, que decimos aquí, no había caído en eso y sin sentirme en ningún momento compradora compulsiva respondí: "-Nenas, en cualquier momento surge una escapada a una isla semidesierta y hay que tenerlo todo a punto. Y además, ¡es moooníiiiisimo!, ¿no?". Me miraron como si estuviera loca, (bueno, me hicieron caso apenas unas décimas de segundo) y siguieron comprobando el grosor de los pijamas de felpa.
Pues bién, aqui estoy, me he untado de autobronceador, he estendido una toalla en el suelo, frente a una pared que pinté de color turquesa una tarde que tuve un ataque de "quiero largarme a una isla", me he puesto el bikini y el pareo de la suerte y he cogido la cámara de video para hacer un video-currículum explicando las razones por las que quiero un trabajo que consiste en:
Desplazarte a una pequeña isla
Escribir un blog recreandote en las maravillas que la misma te depara
Alimentar a los pececitos de colores para asegurar que no se vayan lejos
Limpiar la piscina
eSaDeLbLoG ya sabe lo que quiere ser de mayor
No se que más decir... ¡Si es que solo tendría que pasar a llamar el blog Sincausaenlaisla y podría segur hablando de trabajo todo lo que quiera!.

No me digais que la intuición y el pareo no era buena. Nada más que decir. ¿os imaginais? Os vuelvo a poner el link , por si os apetece...

http://www.islandreefjob.com/

09 November, 2008

Van unos cuantos meses que este blog no tira. No se por que. He tenido más tiempo que nunca pero era inútil encender el ordenador. Tampoco he leído otros blogs. Apenas algún libro. Los meses han pasado volando. Mucho sofá. La agonía de los últimos días del despacho. Unas nóminas sin cobrar. Un despido sin despido formal de una empresa que desaparece. Eso, tras algo que si no era un mobbing del Gran Lerdo poco le faltaba (por cierto, que el Gran Lerdo me ha tratado de agregar en Facebook y otras redes, yo no he aceptado claro, pero ¿no es curioso? Tambien me llama de vez en cuando para pedirme consejo para su nuevo trabajo, ya no le contesto, y por favor Fernando, no te vayas a Ferrari). Una búsqueda de trabajo, a ratos frustrante, y la amenaza de que la cosa se me pusiera muy difícil por la crisis, sin cobrar nada y sin encontrar trabajo. Me confirmaron que ya estaba como grupo subvencionado, pues que bien, aún joven (digo yo), preparada, con experiencia, sin cargas...y me tienen que subvencionar para encontrar trabajo, teniendo en cuenta que para jubilarme me faltan más años que los que llevo trabajados, es de lo más alentador. Los rumores que llegaban de Italia acerca de la empresa que todavía no me había despedido confirmaban que estos dos años no han sido normales. Los dueños en la cárcel, la prensa italiana, la rosa, la económica y la amarilla, publicando día a día un nuevo detalle. Coches de lujo. Docenas de Rolex. Un avión privado. Ostentosas mansiones. Drogas. Todo eso venía de lejos, de cerca el Gran Lerdo y El Maligno de los Pantalones Verdes. Por fin un juicio y poder cobrar el paro.
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Y aparte de todo eso, un verano al sol, de tardes en el parque con algún amigo tambien parado y los perros jugando. Charradas tontas y risas fáciles. La falta de valentía para tomar una decisión radical, tantas veces soñada, y cambiar totalmente de vida, de irme a cualquier parte. Unos meses difíciles en los que una lavadora y un microondas estropeados con un día de diferencia y una cuenta en numeros rojos, podían tomar un protagonismo que no les correspondía. En esas apareció otro prícincipe, pero se volvió rana en seguida, desde luego quedó muy lejos de inspirar un nuevo Love Post Project.

Y así estamos. He cerrado un capítulo y estoy empezando otro. Las cosas vuelven a su cauce "normal". Después de múltiples entrevistas y las correspondientes anécdotas, por fin un nuevo trabajo. Tal como está las cosa, he tenido suerte. Esta vez entre maquillajes y pintalabios ( y mira que yo soy de lo más grunge) y con rol de jefa, más bien jefecilla en una empresa seria. En estos dos años, espero haber aprendido algo, sobretodo del Gran Lerdo: como no puede ser un jefe y sobretodo espero haberme hecho más fuerte y no gastar más energía de la necesaria en un trabajo mercenario más y gastarla en mi propia vida, que falta me hace. Time is on my side

Y por ahora, ando pensando que hago con el blog, que después de leer algunas entradas antiguas me da hasta vergüenza pensar que las he colgado, y no es solo por las comas y los acentos. Lo echo a faltar, si, pero no se si me apetece escribir. Supongo que es ponerse y coger ritmo. Ya veremos. Hoy solo es de prueba, a ver si rompo el hielo

06 November, 2008

11 September, 2008

VOLVER - o de como un bonito recuerdo se convierte en una desapacible obsesión

Foto de Nicola Hardy. A door to Heaven. En Google Maps (Formentera).
Dicen que si tiras una moneda a la Fontana de Trevi, te aseguras de que volverás a Roma. Suena bien, pero yo conozco una isla, a ratos desierta, en la que no hace falta tirar nada para que la idea de volver se convierta en un deseo obsesivo que tiñe de color turquesa los ratos muertos. Como éste. Solo hace falta ver una puesta de sol o encontrar la roca en la que encaja perfectamente tu cuerpo, o buscar tu sombra entre los peces del fondo del mar. Cuando al borde de uno de sus alcantilados miras a tu alrededor, sientes que te han quitado unas gafas invisibles, pero sucias, que te debieron poner nada más nacer y que te impedían percibir la luz real. Descubres toda una gama de azules y verdes, turquesas y esmeraldas que no contiene ninguna rueda cromática, que nada, que no sea la propia memoria, puede reproducir. Después te concentras en el silencio de la isla. Es un silencio sonoro, roto por un murmullo de olas suaves o por algún pájaro viajero, que seguro, se lo piensa dos veces antes de continuar su viaje. Cuentan que fue un paraíso hippy. Es un paraíso hippy. Sin hippies y sin drogas. Llegas y a los dos minutos de poner los pies en el tierra firma, eres libre. Nada importa, tan solo el próximi rincón en que sentarte y mirar el espectáculo inmóvil. No hay marihuana que despierte, ¿o relaje? los sentidos como el agua de esta isla. Puede hasta con el amaneramiento pijo de los que llegan en yate de 30 m de eslora que solo pisar en la isla se asalvajan un poco, y tan solo algunos niñatos pijos italianos se mantienen al margen y conservan intacto el look conjuntado y patetico-glamouroso que los caracteriza. Y ahí, sentado, en un embarcadero de madera abandonado, o a los pies de un faro, o en una roca asomada al vacia, o tras una duna de arena, te cae la oscuridad más ligeras. Algunos afortunados ven la lluvia de estrellas de agosto. Sin ningún obstáculo, las estrellas llueven sobre la isla plana, cada una con su deseo, por todas partes deseos cayendo...
El segundo día , descubres que te molesta el bañador aunque una semana antes te hayas manifestado en contra de las playas nudistas. Necesitas sentir la isla en cada poro de tu piel. Ya no eres el mismo que llegaste. El tercero, algunos pueden leer, pero solo libros especiales, de los que se saborean pagina a página y no se olvidan.
A esas alturas empiezas a descubrir la otra isla. Las lagartijas verdes. Las orquideas. Las cisternas que llevan agua dulce a las casas. El licor de hierbas. Los marcos pintados de azul. Los mercadillos... Si no te vas enseguida no querrás irte, y los isleños avisan que la isla es otra en invierno, que le mar te incomunica, que el viento te azota hasta volverte loco, y que la oscuridad pesa más que en otros sitios.
Nunca me he quedado, y hace mucho que no he vuelto, pero trato de imaginar el humo saliendo por las chimeneas y la cara del viento estrellandose contra una ventana, y no se, igual si vuelvo... El video es "prestado" de youtube, pero ese color es de la isla. Más y mejor en la película Lucia y el Sexo de Julio Medem mediante el cuento que escribe su protagonista, y como no, en la isla.

28 August, 2008

Foto de Juan Luís García
http://juanluisgxfoto.blogspot.com/ http://www.flickr.com/photos/scharwenka/

“El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas y contraventanas están cerradas, golpeará durante un rato en busca de las grietas o ranuras que le permitan filtrarse. El deseo asociado a un objeto de deseo nos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y solo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople su viento. Es el deseo de desear. “

David Trueba. Saber perder

26 August, 2008

TOPICAS VACACIONES

A la hora del café, los señores trajeados de la planta más alta bajan al bar de la esquina. Es el único de la zona que tiene terraza y, durante las vacaciones, al menos un par de ellos han retomado el denostado hábito de fumar. Es el segundo día tras las vacaciones para los seis, pero se les ve relajados. A los ejecutivos la rutina laboral les relaja, ese es su estado natural, días ajetreados y bien organizados. Sin ese levantarse sin saber que hacer en un apartamento en la costa o ese cansado deambular por destinos turísticos más o menos exóticos con viendo souvenirs de todo a 100, o ese sentirse encerrados en un yate de 15 m de eslora. La aburrida conversación de sus mujeres empeñadas en reavivar un romanticismo naufragado años antes, las continuas pataletas de los niños...

Sin embargo, la conversación no deja entrever esa realidad. Ninguno de ellos aceptará jamás que teme las vacaciones. Que año tras año, apenas llega al destino escogido se siente decepcionado, que ya el segundo día consulta su agenda electrónica y que la ausencia de mensajes le produce un vacío incómodo. Casi es mejor perder la cobertura y que ese vacío quede ocupado por una gran desazón o inquietud. No. Cada uno habla satisfecho de su destino. Ninguno hace mención de los aburridos paseos al atardecer con su mujer, o de lo pesados que son los niños aprendiendo a nadar "mira papa" "papa báñate" "papá una carrera"...Y sin embargo una y otra vez, miran a uno de ellos, algo más joven, unos 45, y le recriminan su pasividad, su vida de soltero ermitaño, su falta de actividad, de curiosidad...

El no dice nada, pero por dentro ríe a carcajadas. Recordando el anuncio que puso en la página de contactos del periódico de mayor tirada.

"Se buscan señoritas de compañía de distintas nacionalidades. Buena presencia. Dotes artísticas. Creatividad. Cocina. Imprescindible mayores de edad"

El "casting", telefónico, duró una semana. Recibió decenas de llamadas de múltiples acentos. A cada una le preguntó por los tópicos de su país. ¿Bailas samba? ¿Sabes preparar mousaka? ¿sabes hacer masajes? ¿sabes bailar la danza de los siete velos? ¿haces gimnasia rítmica?

Escogió a cinco. Les ofreció a cada una pasar 2 días con él por un muy buen precio. Ellas tenían que preparar una perfomance típica de su país preparar una comida y una cena tradicional de su país, explicarle algo de su vida y pasar una noche con él.

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Sin duda habían sido las mejores vacaciones de su vida. Una tras otra, las chicas se habían presentado algo incómodas por que la propuesta no era habitual, pero él las había tratado muy bien y pronto se había establecido una complicidad entre ellos que no era habitual en su trabajo. Las había escuchado hablar de su vida, de como habían crecido, de como unas habían escapado de una sociedad que las oprimía y de como a otras las habían engañado, de lo dura que era su vida y de las situaciones que tenían que enfrentar cada día. Las había escuchado con atención y respeto, sin morbo. Ellas habían olvidado que estaban trabajando. Por una vez, se habían sentido cómodas y había sido divertido prepararle una cena de su país amenizada con alguna danza o alguna canción típica, o incluso tópica.

El se había sorprendido sintiéndose culpable por mercadear con aquellas mujeres. Eran las reglas del juego, ellas vivían de eso, pero hablando con ellas, se preguntaba que hubiera pasado si aquella conversación no hubiera sido comprada, si hubiera sido fruto de un encuentro casual, ¿no se hubiera enamorado de alguna de ellas? Una tras otra le habían enriquecido, le habían abierto su mente, de cada despedida había tenido un punto de emotividad. A una de ellas que realmente le había gustado, le había dicho "te llamaré" como se lo hubiera dicho a una novia reciente y ese "te llamaré" había sonado raro. No estaba pensando en llamarla como profesional, ¿pero podía llamarla de otra manera?. Ella también pareció desconcertada.

Cerró la puerta tras la última chica con una mezcla de sentimientos. Había un punto de culpabilidad, pero sobretodo sorpresa, cariño, empatía por aquellas chicas, sin duda las mejores personas que había conocido en mucho tiempo.

En la mesa pagan los cafés y se oyen un par de lamentos fingidos. "que dura es la vuelta al trabajo". Uno le da una palmada en la espalda "Mira que tirarte dos semanas encerrado en casa, ¡con la de mundo que hay que ver!" . Él sonríe y la sonrisa, como no podía ser de otra manera, le da un aire a Richard Gere en una película tontorrona.

14 May, 2008

Escritor de café (2)

Llegó abrumada a la cafetería. Había tenido una reunión con su padre. ¡Una reunión! No una discusión después de la comida, no una discusión acerca de que canal se veía aquella noche, no una discusión acerca de si iba vestida como una puta o que horas de volver a casa. ¡Le había enviado un SMS citándola en su despacho para una reunión! Ella ni siquiera imaginaba que su padre supiera enviar un SMS, de hecho estaba segura de que lo había enviado su repelente secretaria después de comprobar la agenda.

Pidió un cortado. Tenía 2 semanas. Sin duda su padre estaba atravesando la crisis de los 60. ¿60? ¡No! Debía haber cumplido ya los 62. No estaba segura, de cualquier modo se acercaba la jubilación. Nunca se había planteado que pasaría en es momento. Ella se sabía heredera de un par de pisos en el centro, una casa en la playa y un apartamento en la montaña, pero nunca se había parado a pensar que haría ella el día de mañana y, ni mucho menos, en que pasaría con la editorial. Nunca jamás se había imaginado como editora y ahora su padre le proponía enseñarla a dirigir el negocio. No era mala idea, era un negocio que daba pasta y ella se veía capaz, y sin duda su padre, analítico y previsor hasta la exageración también pensaba así, si no, no hubiera contado con ella, la hubiera vendido a un buen precio asegurándole a ella unas rentas o se hubiera quedado al mando hasta que la muerte lo encontrara en su despacho.

Pero, si la veía capaz, ¿a santo de que ponerle un proyecto de prueba con un plazo de dos semanas? Sabía que su padre cumpliría su promesa, ¡su amenaza! Y si ella no le presentaba un proyecto con cara y ojos, donaría su empresa a una fundación que él mismo crearía. Pese a ser un hombre de negocios, su padre tenía un componente filantrópico y una generosidad muy importante.

Había una parte en ella que se resistía a seguirle el juego, a decirle abiertamente que pasaba, que hiciera lo que quisiera con la editorial, pero enseguida surgían voces que clamaban al orgullo propio y a la tradición familiar, y sobretodo, ella quería muchísimo a su padre y sabía que él contaba con ella, no quería defraudarlo. ¿Pero de dónde narices sacaba ella un proyecto? Hacía años que no leía, jamás había escrito nada y tampoco conocía a nadie que lo hiciera.

Un golpecito en la espalda la arrancó de sus pensamientos. “Perdón” Se giró algo molesta a ver que pasaba. Un chico había entrado en la cafetería con tres grandes pizarras. Un camarero le saludó con un afilado “Hombre, por aquí viene el escritor” “Vete a tomar por culo. ¿Dónde está la escalera?” Ella observaba la escena con curiosidad. El chico se subió a una escalera y descolgó las tres grandes pizarras una a una y las sustituyó por las nuevas. Se fijó en la caligrafía. Solo alguien que amara las palabras podría tratar con tanto mimo las letras. Aquellas ofertas, más que un reclamo parecían caricias escritas. Se fijó en el chico de las pizarras. Era guapo. Él, que recogía las pizarras antiguas, también la miró y se sacudió la tiza, que le había manchado la camiseta, con cara de circunstancias. Ella sonrió señalando las pizarras. “Que letra más bonita”. “¿Lo has escrito tú?” Él, con un escalofrío respondió “Sí”. Ella alargó la mano y cogió un par de servilletas de papel. "¿Podrías escribirme algo?".

12 May, 2008

ESCRITOR DE CAFÉ

El responsable de zona era un tipo seco. Eso cuando no había problemas. Como todos los días que los visitaba pidió un café y procedió con su inspección del local, alternando instrucciones y preguntas.

-Este cuadro está torcido. -¿Os falta algo? -Hay que limpiar esta moldura, tiene polvo. -¿Cómo vaís de propinas? -Os he traído un par de variedades de té nuevas. Y vasos y balletas... -¿quién ha escrito esta pizarra?.

Se quedó helado unas décimas de segundo pero en seguida levantó la mirada del trozo de barra que estaba limpiando con un trapo. Los restos de la tanda de las 9.

Aterrorizado leyó el menú de cafés e infusiones en busca de alguna falta de ortografía. Tan solo había algún acento mal puesto.

-Yo.

-¿y se puede saber dónde has aprendido a escribir con esa letra de niña? ¿ibas a un colegio de monjas?

No respondió. No comprendía las preguntas. El otro probaba ahora los taburetes de la barra que estaría desierta hasta las 10. Comprobaba que ninguno de los taburetes tuviera ese desagradable balanceo que tienen a veces los taburetes giratorios. Después revisó los servilleteros de las mesas y los arqueos de caja. Solo entonces se acercó a su café y dió un sorbo.

-Está frío. - siempre decía lo mismo. -Hasta la semana que viene.

Y se fue, como siempre pretendiendo estar muy ocupado, aunque, todos sabían que su jornada había terminado.

Unos días más tarde, uno de sus compañeros le avisó de que le llamaba la de Personal. En aquella empresa no había un departamento de Recursos Humanos, estaba la de Personal. Se acercó al teléfono y le pasaron el auricular con un estremecedor "la has cagado chaval". Sin embargo, al otro lado de teléfono tan solo le preguntaron:

-¿Te interesaría ser escritor?

El corazón le dió un vuelco. De más joven, cuando hacía campana en el instituto, solía refugiarse en una cafetería cercana. Cuando no había nadie con quien echar un futbolín, empezaba novelas de ciencia ficción en servilletas de papel. Siempre se las guardaba en el bolsillo de los vaqueros con la intención de acabarlas algún día, pero esto nunca ocurrió. Quizá por que invariablemente todas acabaron en la lavadora, su madre nunca consiguió que él o su padre vaciaran los bolsillos, y ella nunca pudo entretenerse en ello.

-Si.

-Pués pásate por aquí mañana.

Imaginó que los del marketing de la cadena de cafeterías se traerían algo entre manos. Quizás en lugar de la prensa diaria hubieran decidido crear su propia revista. El podría escribir pequeños relatos que intercalarían con anuncios del Te de Uva Roja o del Capuccino Vienés. Pequeños relatos, anécdotas de los clientes, artículos acerca de la historia y el cultivo del café. Últimamente se oían muchas críticas contra las prácticas del comercio (insolidario) del café y quizá querrían hacer un lavado de imagen.

Durante el resto del día se fijó en los clientes de un modo distinto. No trató de recordar su consumición habitual como solía hacer. Los vió a todos como protagonistas de una historia que él tenía que escribir. Se le ocurriría un final feliz para esa que por las mañanas parecía entristecerse con cada sorbo de café hasta que cerraba el diario con un suspiro y se iba al trabajo. Se le ocurrió un castigo travieso para el de la gabardina, que, en todos los años que hacía que se tomaba el café allí, no había dejado ni un céntimo de propina, ni siquiera había dicho nunca buenos días. Aquella noche el café le quitó el sueño.

Llegó a las oficinas temprano. No se había afeitado y se había vestido con sus mejores galas bohemias. Se trataba de parecer un escritor de café, pero nada más verle, la de personal lo miró de arriba abajo sin ocultar un gesto de reprobación. Él se pasó la mano por la mejilla, pinchaba. Quizás parecía más de taberna que de café.

-Acompáñame.

La siguió hasta el almacén. Había 4 pilas de pizarras, Por lo menos había 100. Cerca había una mesa con un teléfono y un puñado de tizas que no le gustó. La de personal llamó por el teléfono.

-¿me traes eso?

Una chica apareció corriendo con un papel en la mano.

-Se tratará de cambiar las pizarras de todas las cafeterías una vez por semana. En realidad diremos lo mismo pero con nombres distintos cada vez. Y una oferta de la semana. Ésta es la lista y ésta la oferta de la semana que viene. La copiarás en cada pizarra, sin faltas y con buena letra. Los viernes las repartirás con la furgoneta y recogerás las de la semana anterior.

Por un momento el suelo pareció temblar. Luego, pensó que era una forma como otra de cumplir su viejo sueño. Después de todo, sus historias siempre le parecieron poco originales y repetitivas. Como los menús.

08 May, 2008

Se decía que un tripi lo había dejado “asi”. “Así” se refería a una sonrisa quasipermanente que se alternava con estados de ira. Quizás se hubiera podido establecer una correlación estadística con los litros de alcohol ingeridos o la calidad de la marihuana fumada en una temporada determinada. Vivía en un pueblo mediano en el que se mantenían costumbres antiguas y rasgos rurales que convivían sin problemas con las fabulosas aportaciones de la modernidad. La juventud del pueblo podía escoger entre dos bares. Uno lo frecuentaban los tuneros pelados, partidarios de los combinados y las drogas químicas, el tunning y la música chatarra. El otro, los alternativos de reminiscencias hippies y puretas por encima de la treintena, adeptos de la cerveza, los petas , el guitarreo y el buen rollo. Cada uno de los bares se mantenía fiel a una estética que solo era alterada por las máscaras de Carnaval. En el bar de focos de colores y lasser en la pared se preferían los disfraces de vaquero, de Rambo, de hombre bomba, de narco colombiano… En el bar de luz tenue se preferian los disfraces currados y originales o los disfraces en grupo y las comparsas. El último carnaval fue algo distinto. El que se había quedado así de un tripi se presentó en el bar moderno como todos los sábados. El no se disfrazaba pero tenía un presupuesto extra, tanto en efectivo como en especie, para noches como esa. Estaba más “feliz” que otros días aunque ese día no había llegado a hacer su numerito “que bien bailo” en el centro de la pista, desde primea hora de la noche, se tambaleaba demasiado y había optado por sentarse en la barra a reirse de los disfraces de la peña mientras alternaba tragos de vaso lago con rondas de chupitos con todos los que tuviera alrededor y con diversas maniobras y “busineses” en el WC. El sábado de Carnaval no había hora de cierre y a las 5 el pedal era considerable y la fiesta estaba en pleno apogeo. Cada uno se había metido de lleno en un papel acorde con el disfraz que llevaba y el del tripi le daba ola a todo el mundo. De golpe se apagó la música y se encendieron las luces “de cerrar”. El del tripi, algo deslumbrado miró alrededor. Le sorprendió ver a seís o siete tios disfrazados de verde con fusiles en la mano que fingían una redada. Qué bien lo hacían los cabrones. Uno pateó las puertas de los lavabos para sorprender a los que hacían cosas malas. Otro pidió a todos que se pusieran de cara a la pared, se apoyaran con las manos y separaran las piernas. Que bueno tio, como se lo curran. Ja ja Que bueno. No se dió cuenta de que él era el único que se reía. Ja ja tio. No me metas mano, que te has disfrazado de madero para tocar paquetes ¿o que?. Que marica. Jaja. Qué cabrón Tio. Ja ja tio. Mira todo lo que llevo. Jaja. ¿qué buscais? ¿Esto? ¿O esto? No me jodas, yo te invito a un tirito pero no me vayas a joder la harina. Ja ja que cabrón, te crees que te vas a quedar mis gramitos por que vas disfrazado de madero. Que bueno, que morro. Bueno vale ya, que tengo una copa a medias y se me va a derretir el hielo. Ja ja no, yo a la calle no salgo que hace un frio de cojones. Joder que no me pongas las esposas. Que pareceis los de la Cubana, ¿lo habeís ensayado o que? Jaja que os den el premio al mejor disfraz. Venga Torrente, que te pago una copa. Lo despertaron sin ninguna delicadeza. Joder que frio hace aquí ¿no nen?. ¿No me vais a traer desayuno? ¿Ya me llevaís a casa? Joder que resaca.

29 April, 2008

MATAR LAS HORAS

Se levantó con un único objetivo: matar el tiempo. Nunca jamás antes había tenido esa necesidad, sin embargo hacía días que ese instinto criminal se había apoderado de todos sus movimientos.
En vano trataba de fingir, tras sus pasos caía un reguero de horas muertas.
Sin embargo el tiempo se resistía, y avanzaba con paso firme a un ritmo apenas imperceptible. De nada servía quedarse inmóvil en el pasillo, el tiempo se colaba por los lados, por entre sus piernas, por encima de ella. Tampoco servía adelantar el desayuno, el almuerzo o la merienda, igualmente llegaba la hora de comer, la de merendar, la de la cena...
Trató de refugiarse en un museo de historia, de sentarse en un pedestal con cara de momia egipcia, pero no tardó mucho en aparecer un guarda avisándola de que había llegado la hora de cerrar.
Pensó en las veces que había lamentado lo rápido que pasa el tiempo cuando en realidad, el tiempo nunca acababa de pasar.
Trato al menos de apresarlo, de mantenerlo como rehén, de someterlo a sus órdenes, de arrastrarlo con ella. El tiempo es escurridizo y le costó un poco, pero al final tras una encarnizada lucha contrarreloj, lo atrapó.
Se entretuvo pensando dónde era más seguro fijarlo, el viernes parecía una buena opción, pero aún quedaban un par de días y dudaba de poder mantenerlo distraído hasta entonces. Bajo la guardia solo un instante y el tiempo le arreó un mordisco a la tarde, que se convirtió en un agujero negro en su memoria. Raccionó rápido, y esta vez se lo ató a la espalda sin dejar de pensar que hacer con él.
En esas, le dió por mirar el reloj que llevaba en la muñeca. Con tanto contratiempo se le había hecho tarde.

25 April, 2008

Como todas las mañanas, no pido un café con leche y un donut, pero me lo ponen. Sin pedirlo cuando queda un taburete vacio me trasladan a él, aunque está en la otra punto de la barra. Sonrío al camarero. Esas cositas son las que hacen llevadera estas jornadas laborales. En el tren me siento. En el Ipod personalizado con el logo de mi empresa suena un blues. Voy al lado de un señor que lleva la mano extendida y sobre ella un caracol que se mueve con esa suavidad que todos hemos observado de pequeño. El señor está ensimismado con el caracol. El resto de pasajeros lo miramos con una mezcla de ternura, simpatía y desconcierto. El caracol estira las antenas hacia el señor. Parece observarlo. Sube por el brazo sorteando el vello, cuando está a la altura del codo, el señor lo toma delicadamente y lo vuelve a sitiuar en el dorso de su mano y así unas cuantas veces. El señor y el caracol son ajenos a la curiosidad que despiertan en los viajeros. Me dan ganas de preguntarle al señor como se llama el caracol, cuánto tiempo tiene…en fin, todas esas cosas que se preguntan a los dueños de mascotas. Un par de paradas después el señor coje el caracol, siempre con delicadeza y se lo pone en la palma de la mano que cierra ligeramente, lo justo para transportar al caracol sin problemas. Cuando abandona el vagón, los pasajeros que hemos ido todo el trayecto embelesados en el caracol soltamos una risita cargada de alivio y nostalgia. Alivio por la enorme curiosidad y desconcierto que producía la escena y nostalgia al recordar lo felices que nos hacía que mamá nos llamara porque había un encontrado un enorme caracol en una hoja de lechuga. Recuerdo ese mismo ensimismamiento, pero no consigo recordar donde acababan aquellos caracoles. Creo que es mejor. El tren sigue su recorrido. Me dirijo a una oficina cada vez más irreal. Me consuelo pensando en que de nuevo se ha abierto la posibilidad de un “despido remunerado” que de aire hasta que se concrete un trabajo nuevo. Me hace gracia pensar que yo que llevo años pensando en leer libros como el “No Logo” o “El libro negro de las marcas” y que me imagino establecida en una isla pequeña rodeada de azul, viviendo descalza entre cuentas de pulseras, parezco destinada a permanecer en este raro mundo de la moda y de las marcas. Llamarlo superficial sería poco. Las últimas ofertas me envían todas a Madrid. No me desagrada. Just do it. Pero no hay playa. Mientras tanto la oficina desierta y en penumbra. El Gran Lerdo oculto tras las grandes puertas correderas de su despacho. Yo tomandome un café y fumando un cigarrillo en mi mesa. De vez en cuando suena el teléfono y respondo con evasivas. Hemos llegado a un acuerdo y no vamos a venir a trabajar todos los dias. Eso me produce mucho desconcierto. Y desconfío. La idea es del Gran Lerdo, pero él ahora no es nadie. El Maligno lo ha abandonado todo de hoy para mañana, se ha largado sin más y sin él no es más que un pelele, rabioso y mal bicho, eso si. De vez en cuando atiendo alguna llamada. Alguien a quien se le debe pasta. Solo puedo dar evasivas respecto a la situación, tratando de que no las interpreten como a que estoy dando la cara por la empresa. Simplemente no se nada. Todo especulaciones, y todas llevan a un pozo negro. La gente insiste en que trate de sacar lo positivo.
Voy a bajar a tomar un café al bar de abajo, a ver si el camarero me dice guapísima, de vuelta, buscaré un caracol en los parterres, lo soltaré en el teclado y le cantaré un poco.
Cargol treu banya.
puja a la montanya
cargol treu vi
puja al montanyí.

23 April, 2008

Mono. Mono.Mono.Mo.

A punto de descorchar una botella de cava para despedir al capo malo en una oficina practicamente desierta. A veces desde mi despacho veo pasar una sombra por el pasillo. Cuando levanto la cabeza veo que solo es uno de los rizos que me caen sobre la frente que se ha movido por uno de mis suspiros. Envuelta en 2 millones de selecciones para trabajos, que se alargan y se alargan, pendiente de saber si da tiempo a que me despidan o simplemente un día no se abre, sin saber si vale la pena hacer un último esfuerzo y aguantar un poco más, si es mejor levantarme ahora mismo y decir adios…Y aquí estoy, blogueando desde el curro. Hasta me han visto hacer la foto de la rosa de consolación que es la que viene tocando últimamente. Y da igual, por que ahora ya vamos totalmente a la deriva. Abajo en la calle las portadas de los libros compiten con las docenas de rosas, la gente pasea contenta, se respira un ambiente especial. Aquí en el despacho, tratamos de no coincidir demasiado para no tener que hacer demasiado esfuerzo en fingir un poco de alegría. Hoy es Sant Jordi, el día del amor sin grandes ennvoltorios y el día de la lectura. Hoy sería un buen día para pasar página. O para enamorarse. O.

30 March, 2008

A.M.E.N

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Áquel se llamaría Rául Vargas Montoya, le haría un árbol genealógico que descendería desde el mítico patriarca Manuel, le conseguiría una furgoneta y caravana y le darían un permiso de vendedor ambulante para alguna ciudad del Norte. Abrió el siguiente expediente. AM. Una mujer. Rumana. Rubia, ojos azules, escapada de un prostíbulo en el que la tenían secuestrada, nombre nuevo, Irina Comaneci, origen búlgaro, le darían un curso de peluquería y le buscarían un local en la costa del sol. Continuó, A.L. había delatado a compañeros de rezos implicados en una trama de terroristas islámicos, ingeniero informático, varios idiomas, casado con dos niños, podría pasar desapercibido con traje y corbata en alguna delegación provincial de alguna empresa pública, no obstante él y su familia necesitarían guardaespaldas. Federicco Cipriani, colaborador habitual de la policía, ya llevaba 3 o 4 cambios de vida, no podía evitar meterse en follones y solucionarlos con sus chivatazos, necesitaba sentar la cabeza, quizá con un negocio, una pizzería en el cinturón de alguna gran ciudad..

Hizo una pausa para tomar el café. Comentó con sus compañeros el desastroso partido de su equipo. Desde la esquina de la cafetera vió como le dejaban unos cuántos sobres lacrados en su mesa. Cada sobre encerraba una vida que debía ser sustituida sin dejar pistas. Su mesa era origen y final. El hacía y deshacía vidas constantemente. Hacía años que había renunciado a la creatividad y solo era capaz de dar vidas mediocres a sus casos. Se limitaba a sacarlos del medio y llevarlos a un lugar apartado y seguro. Volvió a la mesa y echó un vistazo a los nuevos expedientes. Lo de siempre. Chivatos. Testigos accidentales de crímenes. Mujeres que escapaban de la esclavitud. Mafiosos arrepentidos...

De repente se le cortó la respiración. Reconoció su cara, su peso, su altura, sus iniciales. Era él. Profesión: funcionario. Estado Civil: soltero. Lo habían incluído en el programa de protección de testigos. Esta vez como testigo protegido. Tenía que desaparecer. Conocía demasiados secretos y llevaba demasiados años en el cargo. Le decepcionó un poco ver que lo habían calificado con un "importancia normal-baja".

Nunca se había planteado los riesgos que entrañaba su trabajo. Indirectamente todas las mafias del país tenían alguna cuenta pendiente con él por haber hecho "desaparecer" a sus traidores. Podrían torturalo hasta hacerle hablar o matarlo directamente. A él, que era una especie de Dios Salvador. Se puso manos a la obra sin perder un instante. Se dió un nuevo nombre, Antonio Miguel Estrella Navas (A.M.E.N.) se consiguió una diplomatura en Turismo y un máster en Relaciones Públicas. Se abrió una cuenta a su nuevo nombre en un banco suízo y se hizo una transferencia de un par de millones de euros. Compró un pasaje a Costa Rica. Reservó quirófanao en una clínica de estética, antes de irse aprovecharía para acabar con aquella dichosa nariz y esa mandíbula siniestra. Se vió con su nueva cara de galán de cine y un floreciente negocio en una playa de arenas blancas y sonrió. Encargo unas cuantas docenas de hamacas y sombrillas. Y siguiendo el protocolo borró todas las pistas.

Se despidió de sus compañeros diciendo que le había surgido un imprevisto y se fue. Sus compañeros creyeron que no los había oído reír.

Ellos no lo oyeron reirse a él. A carcajada plena.

28 March, 2008

MEMENTREVISTA DE TRABAJO

Buscar trabajo bajo presión es un palo, pero algunas situacionestienen su punto, como que hoy "me ha dado" gastroentiritis y me he tomado el día libre, no me siento culpable y es divertido, por que como las dos compis que quedan en la oficina y yo somos cómplices en las coartadas para las entrevistas, ayer nos estuvimos haciendo pedorretas por teléfono toda la tarde y comentando en voz alta lo mal que olía el WC que algo tenía la comida que nos había sentado mal. La verdad es que somos de un fino que aúpa.

Hoy tenía la segunda entrevista. La primera, con quien sería mi jefe directo, fue muy bien, ya que se dieron tres elementos favorables:

-Necesito uñas postizas

-Coincidí con el entrevistador en una cafetería 20  minutos antes de la entrevista y le cambié una moneda que no le aceptaba la máquina de tabaco.

-teníamos un conocido común y resulta que es un señor respetado sobretodo por su profesionalidad, su educación y su elegancia, todo un dandy.

-el entrevistador hizo toda la entrevista con un moco en la nariz, y esa circunstancia da mucho aplomo al entrevistado.

En la segunda entrevista, con el máximo responsable, un señor de edad imprecisa bastante agradable, me ha hecho pocas y curiosas preguntas:

-"¿A que cole ibas, que no se por que no lo poneís en el CV?- refiriéndose a EGB." 

-"Si te encontraras un lámpara maravillosa, la frotaras un poco y te saliera un genio, ¿qué tres deseos le pedirías?"

-"¿Que piensan tus amigos de tí?"

Aparentemente son preguntas fáciles, pero la segunda y la tercera tenían ese rollo puñetero de algunos memes.

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¿Cuál es la entrevista de trabajo (o similar) más rara que habéis tenido?

26 March, 2008

ALLEGRO MA NON TROPPO. CARLO M. CIPOLLA- Pryca Reading

Hace años en el 98 o así, cuando el Pryca todavía no se llamaba Carrefour y se pagaba en pesetas, incluí un libro en el carrito de la compra. De entrada me llamó la atención el tono fluorescente de la portada pero al acercarme vi que era un autor que había leído en la facultad, en Historia Económica, Carlo M. Cipolla, y que me había gustado mucho por la claridad con la que escribía y por que incluía comentarios de tono informal muy poco frecuentes en los manuales universitarios. No recuerdo nada del libro de la, que además presté a alguien que no volví ver, no recuperé nunca, solo recuerdo que me gustó (tengo una capacidad pasmosa para olvidar lo que leo).

cipollaEl libro del Pryca se titula "Allegro ma non troppo" e incluye 2 miniensayos: "El papel de las especias (y de la pimienta en particular) en el desarrollo económico de la edad media" y "Las leyes fundamentales de la estupidez humana". Sin duda os lo recomiendo.

El primer "ensayo" arranca con la demostración de que la Caída del Imperio Romano se debió a la ingesta de plomo al utilizarlo en canalizaciones y recipientes para el agua, vino y otros alimentos. Es sabido que el plomo produce estreñimiento, pérdida de apetito, parálisis de las extremidades, esterilidad en los hombres y finalmente la muerte. A partir de la crisis del Imperio, el autor avanza en la Edad Media hasta presentar la aparición del Renaciemiento cuando los florentinos abandonan el comercio para dedicarse a la pintura y la poesía. Un estupendo resumen (alternativo) de muchos siglos en 35 páginas.

En el segundo ensayo, apoyado en gráficos y demostraciones quasi-matemáticas profundiza en la estupidez a fin de descubrir las leyes que permiten que un grupo no organizado sea capaz de influir en el destino (trágico) de la humanidad.

1. Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo.

2. La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona

3. Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener al mismo tiempo un provecho para si, o incluso obteniendo un perjuicio.

4. Las personas no estúpidas subestiman siempre el poder nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísismo error.

5. La persona estúpida el el tipo de persona más peligrosa que existe.

COROLARIO: el estúpido es más peligroso que el malvado.

Así, para estudiar a una persona habría que fijarse en lo que una persona causa a si misma o a los otros con su actuación, con esa observación la sociedad está compuesta por cuatro tipos de individuos: INCAUTOS (benefician a otros y salen perjudicados), MALVADOS (se benefician ellos perjudicando a otros), INTELIGENTES (se benefician ellos y el resto) y ESTUPIDOS (se perjudican a ellos mismos y al resto).

Tengo que volver a leer el libro antes de cambiar de trabajo, no sea que deje de coger el tren. No se me ocurren ejemplos para Incautos e Inteligentes. ¿Alguna sugerencia?

25 March, 2008

Sonrisas y Lágrimas v.2.0

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Llevaba todo el día tratando de convencer a las lágrimas de que era mejor quedarse ahí, escondidas, agachadas tras la pupila. Las lágrimas protestaban, querían salir, tenían que moverse, aquella posición era dolorosa y no se podía mantener mucho rato más.

Trató de convencerlas prometiéndoles salir a ver una buena puesta de sol. No la creyeron. Ya era oscuro. Les prometió que las compensaría, pero tenían que aguantar un rato más. Aceptaron, todas menos una, que escapó de camino a casa. Era una lágrima de rebelde, de esas que son más independientes. Cayó en una página del libro que estaba leyendo y no hubo más que cerrar el libro, era un libro de cuentos, así que con suerte se convertirá en estrella.

A las otras las dejó caer en un vaso y las convirtió en mar. Después puso a navegar tres barquitos: uno cargado de deseos verdes, otro de sueños violetas y otro de risas calabazas que se pusieron a navegar plácidamente por aquellas aguas tan tranquilas.

Con las pocas fuerzas que le quedaban, sonrió al ver aquel circulo vicioso de sueños, deseos y risas del que no podía apartar la mirada.

 

 

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