17 August, 2007

Mediodía.

Aprovecho la hora de comer para hacer unos recados. Nada importante. Más bien prescindible. Bajo Passeig de Gràcia esquivando 3 millones de turistas. Un chico con acento argentino y lo que parece una encuesta se me acerca.

-¿tu si hablas español?- pregunta con cara de desespero -si, pero lo siento tengo muchísima prisa. -remordimientos. Pobre pibe. ¿de que sería la encuesta?

Y sigo esquivando guiris. Este año predominan los italianos. Por el tamaño de sus gafas diría que de Milán. Y parece que se llevan las bermudas de cuadros.

Llego a donde voy. Voy al grano y vuelvo. Atravieso Plaça Catalunya prácticamente abrazada al bolso, por que no tengo nada mejor que abrazar y por que ahora que se ha roto el hielo, no me lo vuelvan a robar. Es un punto crítico, los jubilados del Eixample ya no van a ver las obras, van a ver a los chorizos. Pelín más emocionante y si viene la poli tienen algo de protagonismo. Esta cualquier día pasa a llamarse la Plaza del Tirón.

Instintivamente levanto la mirada más allá del próximo semáforo.

Una gran mano se acerca. Dios Mio. (Dios?). Oscurece. (un eclipse?). Se me pasa por la cabeza que alguien con esa mano no puede ser carterista. Se me pasan por la cabeza todas esas series de cientificos y casos raros. Se me pasa por la cabeza que tuve un novio informático que solucionaba todo igual. Apaga y enciende, la mayor parte de las veces el problema ha desaparecido. El día que lo estabamos dejando se fue un momento al lavabo y cuando salió me saludó y me pidió para salir. Estuve a punto de decirle que si, pero me dió rabia que me tratara como a su CPU e infravalorara mi memoria ROM.

Estoy a 1 minuto de una estación de metro. Bajo. Bajo suelo estaré protejida. Subo a un tren. Me bajo en la siguiente parada. (Correspondència amb linea 3.). Subo las escaleras. Cruzo el pasillo. Bajo las escaleras. Subo al siguiente tren y vuelvo al origen. Salgo a la calle por donde entré.

Todo parece normal pero ¿qué era eso?¿que ha pasado?

Veo un cartelito con una i de información y me pongo en la cola tras un par de matrimonios ingleses. No atienden a locales pero me regalan una muestra de bronceador, un mapa del metro y un globo de l'ajuntament. Observo las tres cosas buscando una relación. ¡Que día!

Se me acercan dos chicos rubios tan bien vestidos y repeinaditos. Diría que los he visto antes, con la misma corbata y sus libritos bajo el brazo. Tienen pinta de estudiosos. Les voy a preguntar a ellos.

1 comment:

coco said...

Tú sí que eres divina.